Joseph Huttner
12 May 2006
Profesor Burshatin
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El lenguaje y las imágenes en la poesía de Federico Garcia Lorca
y Blanca Andreu
Cuando Federico García Lorca publicó sus poemas que escribió durante su visita a Nueva York en 1929, personas le criticaron porque era difícil comprender las imágenes en los poemas. Las siguientes “generaciones” de poetas en España rechazaron el estilo de Lorca; ellos escribían poemas más accesibles, pero más impersonal y estilizado también. El grupo de poetas más joven, los postnovísimos, decidieron construir un estilo de poesía que reconquista “una libertad expresiva no conocida desde el surrealismo” (Ballesta, 207). El grupo enfocaba en el lenguaje, las imágenes y el surrealismo de Lorca, pero también la poesía era moderna y comprensible. Los poemas “Extraño no decirlo”, “Dame la noche que no intercede” y “Así moriramos mis manos” por Blanca Andreu y “Danza de la muerte” y “New York (Oficina y denuncia)” por Federico Garcia Lorca muestran las semejanzas entre las imágenes de los dos, y también identifican como el lenguaje ayuda cada poeta expresar sus temas.
Los dos poetas componen visiones muy detalladas y el lenguaje y colocación
de las palabras hacen estas imágenes más efectivas. En “Danza
de la muerte” Lorca describe la vida pasada en África y dice, “Era
el momento de las cosas secas: / de la espiga en el ojo y el gato laminado;
/ del óxido de hierro de los grandes puentes / y el definitivo silencio
del corcho” (Lorca, 7-10). Por poner “silencio” al fin de
la estrofa, cuando el lector respira, hay un sentido de tranquilidad. Como consecuencia,
la audiencia puede hacer una pausa y sentir como sería la vida africana.
Cuando “el mascarón” sale de África y llega a Wall
Street, el poema enfatiza las diferencias entre la tranquilidad de la vida africana
y la vida agitada de Nueva York. Lorca lo hace por dos maneras: primero, incluya
imágenes que son caóticos, pero además usa lenguaje que
causa la audiencia a experimentar la demencia del Wall Street. El poema dice
que “No es extraño este sitio [Nueva York] para la danza. Yo lo
digo. / El mascarón bailará entre columnas de sangre y de números,
/ entre huracanes de oro y gemidos de obreros parados” (42). Un huracán
causa destrucción, y en este poema sugiere que todo está desordenado.
El énfasis en dinero (oro) en la cultura de Nueva York solo resultará
en destrucción. La única cosa que puede navegar el huracán
es el mascarón, quien es un símbolo de la vida tradicional y sin
tanto estrés. Esta imagen muestra la importancia de tradición
e historia en una época de dinero y consumismo.
Pero la imagen en la mente de la audiencia no es un substituto para sentidos
reales que pueden ser evocados por el buen uso de lenguaje. La repetición
de palabras llega el estrés de Wall Street a la voz de lector. El final
de poema dice, “Que ya vendrán lianas después de los fusiles
/ y muy pronto, muy pronto, muy pronto, / ¡Ay, Wall Street!” (Lorca,
46). El verso hace más rápido y más rápido hasta
la exclamación de “¡Ay, Wall Street!” que es gritado.
Los signos de admiración significan más volumen. El lector se
siente como un parte de la acción (él comercia estoc, gana dinero,
pierda dinero etc.) y no como un forastero que está mirando a Wall Street.
El lenguaje ha traído el lector más cerca de la acción
que una imagen se puede.
Las imágenes en “Extraño no decirlo” por Andreu muestran
los influencias que vienen juntos en la poesía. En la poema, la narradora
parece como un vampiro que bebe muchas cosas diferentes. Ella dice, “bebo
violas rotas...en verdad yo me bebo la infancia de coñac, / bebo las
locas ramas virginales, bebo mis venas que se adormecen para querer morir, /
bebo lo que me resta cuando dejo mi cuello” (Andreu, 39). La narradora
ha bebido estas cosas y las usa para inspiración en su poesía.
La viola inspira elementos de la naturaleza (viola, la flor) y la cultura (viola,
el instrumento), y las venas inspiran ideas sobre humanidad. Por beber su propia
sangre, el poeta sugiere que sacrifica su propio cuerpo para escribir. En poner
su “sangre” en la poesía, el poeta no ha escrito “poesía
de cálculo” pero poesía sincera y real. La visión
cíclica de la sangre saliendo de su cuerpo y re-entrando por la boca
sugiere que es la sangre y la mente de escritora que impulsa la mano a escribir.
Aparte de la tema de la vida y la muerte, Andreu usa el motivo de la noche para
revisar estereotipos de la literatura y sus precursores varones en “Dame
la noche que no intercede.” En el primer verso, el poema dice, “Dame
la noche que no intercede, la noche migratoria con cifras de cigüeña”
(Andreu, 56). La cigüeña es un símbolo de concepción
y la mención de “intercede” causa una imagen sexual y masculina.
Después, la narradora dice, “Dame mis manos degollados por la noche
que no intercede” (Andreu, 56). La metáfora del poema combina “the
‘dark night’ with the metonym of ‘hands,’ a traditional
icon in art for prayer - and which hold the pen/phallus to write - and envisages
them as cut off from the body. They are seen as autonomous objects, dipping
into memory and creation by themselves” (Wilcox, 304). Por separar sus
manos de la noche y la masculinidad, la poeta sugiere que su poesía no
está controlada por tradición o el género varón.
Más bien, sus manos son “degolladas” (Andreu, 56) y libres,
y ponen en la poesía lo que quieren, a pesar de las tendencias en la
poesía masculina o de otros poetas de la época.
Otro elemento importante de lenguaje en la poesía de Lorca y Andreu es
el uso de los símbolos. Muchas veces, los símbolos no tienen que
ser explicados porque existen “en la mente del pueblo y el uso del lenguaje
diario” (Flys, 150) -- por ejemplo cristo es un símbolo del cristianismo
y la religión. Pero Lorca y Andreu tratan de “revivir estos símbolos,
de infundirles nuevas fuerzas, construyendo sobre su base nuevas imágenes”
(Flys, 150). En “New York (Oficina y denuncia)” por Lorca, hay algunos
símbolos que son comunes en toda la poesía, y otros que son nuevos
y hacen el poema más fresco. El narrador describe como modernización
causa personas a olvidar la naturaleza y los animales. Él dice, “He
venido para ver la turbia sangre, / la sangre que lleva las máquinas
a las cataratas / y el espíritu a la lengua de la cobra” (Lorca,
132). Aunque no hay cataratas o cobras en Nueva York, el lector entiende que
las cataratas simbolizan la naturaleza, y la cobra simboliza el veneno y la
muerte. Pero al fin del poema, el significado de los símbolos no es tan
obvio. El narrador describe la mata de muchos animales y después dice,
“No es el infierno, es la calle. / No es la muerte. Es la tienda de frutas”
(Lorca, 134). La tienda de frutas simboliza la muerte también porque
las frutas cortadas son como cadáveres acumulados (Flys, 188). En este
poema Lorca ha mostrado su capacidad de fusionar los símbolos tradicionales
con símbolos modernos y nuevos. Esta fusión, irónicamente,
es un microcosmos para la unión de modernidad y tradición entre
la naturaleza y los animales que Lorca quiere en Nueva York.
En la poesía de Lorca, el símbolo normalmente es una cosa material,
pero en “Asi morirán mis manos” por Andreu, los colores verde
y dorado funcionan como símbolos. En el poema, partes diferentes de la
narradora caen de su cuerpo en civilizaciones y épocas diferentes. El
poema dice, “Mi pelo [morirá] que antes fue barba bárbara
de babilonios / decapitados por Semíramis” y “mis labios
[morirán] que demasiado feroces se volvieron, / el griego hígado,
/ el corazón medieval” (Andreu, 28). Pero al fin del poema, cuando
todos los partes de la narradora han caído, ella dice, “…es
la música haciendo de tiempo, verde música sacra con el verde
de oro” (Andreu, 28). ¿Por qué usa estos ejemplos de vida
y prosperidad si el poema es sobre el muerte? Andreu lo explica en un entrevista
con Sharon Keefe Ugalde y dice, “El verde es un color que tiene un sentido
múltiple…Es la vida, pero a la vez es la muerte…Es una mancha
que aparece en el vientre. Tiene también un significado de funesto y
corrupción” (Ugalde, 252). Su capacidad para cambiar el significado
de símbolos causa su audiencia a re-examinar ideas aceptadas en sus vidas.
Cuando adolescentes y mujeres leen este poema, piensan en como ellos pueden
liberarse de otras ideas y opiniones aceptadas, pero no correctas, en sus vidas.
El lenguaje anima la audiencia a cuestionar elementos restrictos en sus vidas.
Aunque Lorca y Andreu nacieron con sesenta años de diferencia, los dos
usan los mismos aparatos literarios para expresar sus temas y opiniones. Las
imágenes dramáticas muestran el conflicto de modernización
y tradición, masculinidad y feminidad, y la vida urbana con la naturaleza.
El lenguaje de los poemas funciona como un microcosmos de los conflictos; las
palabras, la estructura, y los símbolos en los poemas son metáforas
para el gran conflicto en las imágenes. La poesía de Lorca y Andreu
muestra que poesía es más efectiva si el tema puede ser visto
en más que las palabras, pero en el lenguaje y estructura de la poesía
también.
Fuentes
Andreu, Blanca. El sueño oscuro. Madrid: Hiparión, 1994.
Ballesta, Juan Cano. Poesía española reciente. Madrid: Ediciones Cátedra, 2001.
Flys, Jaroslaw M. El lenguaje poético de Federico Garcia Lorca. Madrid:
Biblioteca
románica hispánica, 1955.
Lorca, Federico Garcia, ed. Christopher Maurer. Poet in New York. New York:
Farrar,
Straus and Giroux, 1998.
Ugelde, Sharon Keefe. Conversaciones y poemas. Madrid: Siglo XXI de España
editores, 1991.
Wilcox, John C. Women Poets of Spain: 1860-1990. Chicago: University of Illinois
Press, 1997.
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